Buenos días, hoy lunes como prometí, os voy a contar cuatro cosillas
sobre la importancia de aprender a nadar en edad adulta Ya sabéis que si tenéis alguna duda o
pregunta poder hacerlo a través de este medio.
La creciente
concienciación sobre los beneficios que reporta la natación en la salud es una
de las razones para aprender a nadar en la edad adulta. Pero existe un
porcentaje que se enfrenta al problema del temor al agua, tan acentuado en
algunos casos que alcanza el grado de fobia
Tenemos dos tipos de motivación, siendo el principal
los médicos: problemas de espalda o de rodilla, lesiones articulares y artrosis
etc. Otros serian los motivos personales: padres que acompañan a sus hijos a la
piscina y desean compartir la experiencia, el afán de superación, el deseo de
disfrutar como todo el mundo de la playa y el mar.
Las razones por las que algunos adultos no saben nadar
hay que buscarlas en determinadas circunstancias. La más común es que hasta
hace unas décadas no se le daba importancia a esta práctica. Hoy, en cambio, su
aprendizaje se ha incorporado a los planes de estudio en los colegios. Además,
antes pocas personas tenían acceso a piscinas. Antiguamente sólo sabía nadar
quien vivía en la costa o cerca de un río. Y otra de las causas por las que
mucha gente mayor no sabe nadar se halla en el miedo al agua. Parte de ellos,
normalmente los más mayores, tienen temor por el desconocimiento del medio y de
la inmersión, pero una vez que se meten en el agua y se acostumbran a las
sensaciones que provoca sumergirse superan todas sus reticencias. Aún así
existe un porcentaje de personas, «los más jóvenes, con menos de 50 años» Cuyo
temor al agua es muy fuerte, sobre todo por experiencias traumáticas. Con ellos
el proceso de aprendizaje es más complicado.
Lo primero que vemos los monitores
de natación es que los adultos con temor al agua tardan mucho más tiempo en
aprender a nadar que los niños. Dentro del agua manifiestan una excesiva
tensión muscular que les impide moverse correctamente, tienen la sensación de
que se van a hundir, se les acelera la respiración y, después, aparece la
impresión de ahogo. Para poder ayudar a
superar este miedo es muy importante que sientan plena confianza en su monitor.
Así, cuando se les indique que se sumerjan en el agua, lo harán con seguridad.
Además hay que transmitir la certeza de que la inmersión puede ser agradable y
hasta divertida. También es conveniente, «no marcar plazos estrictos de tiempo
para lograr vencer los temores y acabar nadando. Si están decididos a aprender,
superarán el miedo. Pero es necesario constancia y un seguimiento».
Lo ideal es que si hemos decidido apuntarnos a una
piscina climatizada durante los meses más fríos, aprovechemos
alguno de los cursos que imparten los monitores en
estos centros, ya que con su ayuda, el ejercicio que hagamos
será mucho más efectivo y evitaremos cualquier riesgo o lesión.
Estos son algunos de
los beneficios que nos aporta la natación en la edad adulta:
Disminuye el estrés
y la tensión: hacer
ejercicio siempre es bueno, pero la natación es uno de los deportes más
completos, hace que ejercitemos nuestro cuerpo a la vez que nuestra mente
desconecta de los problemas cotidianos, lo que nos libera del estrés y elimina la tensión que acumulamos en el día a día. Además,
nadar con cierta frecuencia hace que nos resulte más fácil conciliar el sueño
porque liberamos la tensión nerviosa y, por tanto, recuperamos energía y el
estado de ánimo positivo.
Fortalece el
sistema respiratorio: con
una simple hora de natación notamos que respiramos mejor. Los movimientos en el
agua ensanchan nuestros pulmones y en pocas semanas percibimos como nuestra
capacidad pulmonar es mucho mayor que antes.
Ejercita todos los
músculos y tonifica el cuerpo: brazos, piernas, cuelo, espalda, caderas… no hay una parte de nuestro
cuerpo que no se ejercite dentro del agua. Además, los movimientos suaves pero
contundentes de la natación son buenísimos sobre todo en la edad adulta, donde
es mucho más saludable practicar un deporte tranquilo y
evitando riesgos. Este completo ejercicio de nadar tiene otra ventaja y es que,
modela nuestro cuerpo y evita que la carne nos cuelgue de los brazos, tripa,
piernas, etc. algo tan común en la vejez y, sin embargo, tan sencillo de
solucionar de una manera saludable.
Mejora la
circulación sanguínea y disminuye el nivel de colesterol: el agua siempre ha sido una gran ayuda
para nuestra circulación. Los
cambios de agua fría a agua caliente y viceversa son más que recomendables por
hematólogos, ya que evitan la aparición de trombos y permiten una correcta
circulación de la sangre en nuestras venas y arterias, algo que, a su vez,
contribuye a que los niveles de colesterol sean los óptimos.
Mejora nuestra
postura: la natación es
uno de los ejercicios más recomendados por traumatólogos para fortalecer la
columna vertebral, evitar los dolores de espalda y articulaciones, corregir problemas
cervicales y lumbares, etc. esto es porque nadando, las posturas de nuestro
cuerpo con las óptimas para evitar dolores y lesiones, no se sobrecarga ninguna
zona y además, nos acostumbramos a mantener esas buenas conductas fuera del
agua.
Somos más
resistentes a las infecciones: la natación ayuda a eliminar toxinas de la piel, nos hace sentir más
activos y nos da una sensación constante de vitalidad. Esto no nos hace inmunes
a contraer cualquier virus o bacteria, pero desde luego, nos permite ser más
resistentes a ellas y nos ayuda a recuperarnos mejor.
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